LEYENDA DE LA LLORONA (CIHUACÓALT)

El objetivo es conocer la historia de quién era “La Llorona” dentro de la cultura azteca y los episodios de su aparición antes de la conquista española a México.

Cihuacóatl

La diosa Cihuacóatl fue la primera mujer en dar a luz y se convirtió en la diosa protectora de los partos y de las mujeres que morían al parir. Se creía en las Cihuateteo, que no eran otra cosa más que los espíritus de las mujeres muertas durante el parto

Diosa Cihalcóatl

La Cihuacóatl o ”La Llorona” ya se le conocía como el viejo espíritu errante de una mujer llorando por las noches, de una cabellera larga y negra, vestida de hábito blanco, camisa y manto, que se retorcía las manos y lanzaba un lamento, pero esta vez venía a traer un mensaje: era que desde el mundo del más allá, había visto un gran ejército conquistador que avanzaba hacia Tenochtitlán.

Conquistadores

Eran ya muchos los ciudadanos de Tenochtitlán que afirmaron haberla visto emerger de los canales, por las noches, pasando por la Plaza Mayor y por las calles de Tenochtitlán y luego seguir hasta el lago de Texcoco, alertando sobre la destrucción de Tenochtitlán y la funesta suerte de sus hijos aztecas y después desvanecerse entre las sombras.

Llorona-2. jpg

Cuenta la historia que:

Eran cuatro los sacerdotes que se encontraban cerca del lago de Texcoco, cuando se oyó un grito aterrador, era un alarido lastimoso, hiriente, sobrecogedor. Un sonido agudo como escapado de la garganta de una mujer en agonía.

Sacerdotes

“Es la diosa Cihuacoátl” dijo el más viejo de los sacerdotes. Ha salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenirnos nuevamente”, “El fin está cerca” dijo el sacerdote astrónomo.

Llorona-0

Subieron al lugar más alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa. Y diciendo:

“Hijos míos, amados hijos del Anáhuac, vuestra destrucción está próxima.”

Luego vinieron otros lamentos igualmente dolorosos y conmovedores, para decir:

¿Adónde irán, adónde los podré llevar para que escapen a tan funesto destino?

Llorona-4

Los cuatro sacerdotes estuvieron de acuerdo que aquella fantasmal aparición era la diosa Cihuacóatl, la deidad protectora de la raza, que suplica por sus hijos.

El emperador Moctezuma pidió que le llevaran el viejo códice dibujado sobre el Amatl, que se guardaba en los archivos del imperio. Les pidió a los sacerdotes que le interpretaran los códices.

Llorona-3

Señor (le dijeron), los viejos anuales nos hablan de que la diosa Cihuacoátl aparecerá para anunciarnos la destrucción de nuestro imperio.

“ hombres extraños, y más sabios y más antiguos que nosotros vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo, y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.”

LLorona-5

“¿Dioses más poderosos que nuestro Dios Huitzilopochtli, y que el Gran Destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? – preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad.

HUITZILOPOCHTLI1

Así lo dicen las predicciones, por eso la diosa Cihuacoatl vaga por el Anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto al Imperio”. Esto dejó a Moctezuma silencioso y pensativo.

Los sacerdotes doblaron los códices y nuevamente los llevaran a los archivos imperiales.

También podemos constatar esta misma historia en el libro la “Visión de los vencidos”, una crónica indígena que narra los acontecimientos de la conquista del antiguo México-Tenochtitlán.

Visión

Hace una relación de los distintos anuncios que avisaron sobre la llegada de los españoles. En el sexto presagio funesto dice:

“Muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:

-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos!

Y a veces decía:

-Hijitos míos, ¿a dónde los llevaré?”

Visión de los vencidos, INAM, México, 1981. p.4

Actualmente hay quienes afirman haber escuchado, durante la noche o la madrugada, que se oyen gritos desgarradores como si estuvieran matando a alguien frente a ti y con un gran dolor que sale del alma diciendo “Hijo” o “ Hijos”. Sólo los animales como los perros se atreven a responder con un coro de aullidos igualmente lastimeros.

Fantasma de la llorona

No sigamos alimentando esta leyenda (hablo como sociedad) con asesinatos, desapariciones, crímenes, homicidios, ¡no más impunidad!.

Que Dios te dé

Por último disfrutemos esta bella melodía de “La Llorona”

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