LA MALDAD Y LA BONDAD COMO ELECCIONES (PARTE II)

El objetivo de esta segunda parte es conocer la forma que le afectó a Philip Zimbardo su propio experimento y saber que estamos viviendo en el tiempo en donde el mayor desafío que tenemos que afrontar, es decidir hacia dónde deseamos encaminarnos, hacia el Bien que es una Luz, clara y brillante o hacia el Mal que es una oscura fuerza, en donde ambas existen en lo externo y en lo interno.

Lo que actualmente acontece puede ser nuestro futuro y el de toda la humanidad, estamos volviendo a repetir lo que aconteció hace 45 años atrás, al corromper lo mejor de cada uno, la pregunta ahora es ¿vamos a dejar que se sigan creando este tipo de situaciones y a los que las mantienen? o ¿vamos a cambiar en lo externo y en lo interno para empezar a evolucionar?

Retomando lo que aconteció en 1971, con Philip Zimbardo, profesor de psicología de la Universidad de Stanford, en donde se dispuso a estudiar el proceso de transformación que lleva a las personas a cometer actos de maldad, se detubo a nueve jóvenes, que fueron seleccionados de entre 75 personas que respondieron a un anunció que puso en el periódico para hacer un estudio sobre la vida y las cárceles, los nueve chicos se presentaron como voluntarios para su estudio del comportamiento, ninguno había hecho nada malo, eran chicos normales y sanos, no tenían antecedentes penales, ni de consumo de drogas, ni enfermedades mentales o físicas de ningún tipo.

Zimbardo y su equipo habían convertido el sótano del Departamento de Psicología, en una cárcel, esperando a los presos del experimento, había otros nueve jóvenes voluntarios que iban a actuar como funcionarios de la prisión.

ZIMBARDO: En mi opinión uno de los puntos más importantes para entender que el mal existe, es que nos demos cuenta de que lo que vemos, son sus últimas consecuencias, el resultado definitivo, vemos la solución final de Hittler, la masacre del Instituto Politécnico de Virginia, pero no el proceso de la maldad.

El experimento de la cárcel de Stanford, fue uno de los primeros estudios en lo que se analizó como influye la situación en que nos hallamos en el comportamiento humano. En qué medida somos seres cariñosos, atentos, generosos y altruistas. Y a cuántos de nosotros no nos costaría demasiado acabar siendo asesinos o participando en un genocidio.

Los guardias llevan uniformes de estilo militar, los presos no llevan más que unas batas con un número cocido a la espalda, los números sustituían sus nombres, iban a ser su nueva identidad, 8612, 4157 , en poco tiempo no serían más que ese número.

Las gafas de espejo te desproveen de humanidad. La mayor parte de nuestra humanidad al interactuar con otras personas, se trasmite a través del contacto visual, el hecho de mirarnos a los ojos, si le pones una barrera, a la gente le resulta más fácil maltratar a los demás.

Para mí, la maldad es ejercicio de un poder destructor, el observar a alguien destrozar en un segundo un castillo de arena, que otra persona ha tardado horas en construir.

El sadismo requiere un cierto grado de ingenio e iniciativa y en este caso además de creatividad.

¿Cómo iban a evitar que se produjeran incidentes o motines de nuevo? La respuesta era sencilla “acabando con su fortaleza psicológica”

En solo 36 horas el primer preso el 8612, se derrumbó y tuvo una crisis nerviosa, empezó a gritar, a llorar y actuar de forma irracional. La tortura psicológica funcionó

Ese fue el punto de inflexión en el que unos chavales que estaban jugando a policías y ladrones, empezaron a asumir en serio el papel de carceleros.

La maldad es un proceso, es una pendiente resbaladiza una bola de nieve que va creciendo y que cuando empieza, uno no imagina hasta donde le puede llevar.

Por eso tienes que resistirte desde el primer momento, si no lo haces el siguiente paso resulta más fácil, y el siguiente y el siguiente y de pronto has llegando al último paso y te has convertido en un criminal

– Al cuarto día, la transformación que habían empezado a producirse en los guardias tras haber sofocado la rebelión de los presos seguía avanzado.

ZIMBARDO: A uno de los guardias que era, por así decirlo, el más malvado, el más sádico y el más ingenioso para inventar tácticas que quebraban la moral y la resistencia de los presos y evitar más motines, los reclusos lo apodaban “John Wayne”

Lo llamaban así, porque era como un “cawboy” del salvaje oeste, un tipo duro.

– “John Wayne” se dedicaba a intimidar y a aterrorizar a los presos de Zimbardo

ZIMBARDO: Más adelante nos dijo, estaba haciendo experimentos quería comprobar ¿cuánto podían presionar a los presos hasta que se revelaban? Yo quería que se revelaran, pero como veía que no lo hacían, empecé a perder la compasión por ellos y a tratarlos cada vez peor.

Creo que aquello era una especie de justificación por su comportamiento. El grado de agresión y maltrato aumentaba día tras día y cuando observamos estos actos de degradación, tenemos que tener en cuenta que los carceleros trabajaban en turnos de ocho horas, así que cuando volvían a sus casa tenían 16 horas para pensar en las cosas horribles que hacían a esos presos inocentes.

Suponíamos que cuando volvieran, se sentirían culpables o avergonzados y relajarían el trato que les dispensaban, pero fue todo lo contrario.

– El sadismo de John Wayne y del resto de los carceleros empezó a adquirir tintes sexuales.

ZIMBARDO: Así que los carceleros estaban obligando a los presos a simular que estaban sodomizando a sus compañeros. No olvidemos que eran alumnos universitarios, que participaban en un experimento sobre la psicología del encarcelamiento.

– Estos jóvenes sanos y normales seleccionados para el experimento, tenían un comportamiento cada vez más irreconocible y disfrutaban cada vez más, con las sádicas prácticas con las que humillaban a los presos, a los que le habían hundido física y moralmente.

ZIMBARDO: Cuando vi que empezaban a aumentar las humillaciones sexuales, me di cuenta que los guardias se habían metido demasiado en el papel. Empezaban a surgir todos los tipos de comportamiento sádico. Muy similares a los que había observado en los reservistas del ejército estadounidenses de la cárcel de Abu Ghraib

Antes de bajar a aquellos calabozos, eran buenos soldados unos chicos normales y sanos, les ponen en esa situación y todos los que formaban parte de aquel grupo, participaron en las atroces torturas a los prisioneros

– Entre las humillaciones y torturas había prácticas sádicas de todo tipo e intentos de homicidio. Con el experimento de la cárcel de Standford, Zimbardo quería observar cómo afecta el entorno situacional en el comportamiento humano, pero en la recta final una de las observaciones más escalofriantes que hizo, tuvo que ver consigo mismo.

– Zimardo se había convertido en un participante de su propio experimento, esa mera observación debería haberle hecho pensar en dar por concluido el experimento, pero no lo hizo dejó que continuase. Hubo que esperar al quinto día en el que Zimbardo invitó a unos colegas de profesión para hacer una visita, para que se diera cuenta, de la magnitud de lo que estaba ocurriendo

ZIMBARDO: En la noche del cuarto día, los presos podrían recibir visitas, los presos que tenían familiares o amigos en el vecindario, podían invitarlos a venir. Y es una de las pocas veces en que yo intervine en el experimento, ahí estoy entrando para vigilar la sala de visitas, cuando vi la grabación me sorprendí por la postura que adopte, por el lenguaje no verbal.

Al salir del patio llevaba las manos agarradas detrás de la espalda, es la postura que adoptan la figuras de autoridad, cuando un militar o un político pasa revista a las tropas, cuando lo vi, me di cuenta que me había convertido en el superintendente del experimento de la cárcel de Stanford.

Una de las personas que vino, era una antigua alumna mía, Christina Maslach, que trabajaba como profesora adjunta en Berkeley, se quedó atónita al ver lo que pasaba ahí, los presos llevaban bolsas en la cabeza o iban con los ojos vendados, encadenados, los guardias gritándoles y haciéndoles caminar como zombis con los brazos en alto, diciéndoles obscenidades.

Y yo le dije mira Chris, es la naturaleza humana en estado puro, el comportamiento humano en acción, y nadie ha visto nunca algo así. Y ella me contestó: ¡Basta! es horrible lo que les estás haciendo a estos chicos, ¡Tú eres el responsable de esto!

Así que tuve que hacer un ejercicio de introspección para analizar, cuánto me había cambiado aquella situación, cómo había distorsionado mi percepción de la realidad.

– El 20 de agosto de 1971, tras cinco días de maltratos a los presos, por parte de los carceleros de Zimbardo, el experimento de la cárcel de Stanford se dio por concluido una semana antes de lo previsto.

ZIMBARDO: Eran buenas personas dominadas por el poder de la situación, hasta un extremo inimaginable y yo permití que siguiera adelante, porque había dejado de ser un investigador, para pasar a ser el superintendente de la cárcel de Standford

Y como consecuencia había perdido la perspectiva ética, la perspectiva de preocuparme por los sujetos, eso es algo que me pesa, un sentimiento de culpa con el que he tenido que vivir desde entonces.

– Hoy 45 años después de la experiencia de la cárcel de Standord, Zimbardo sigue teniendo que hacer frente a todo el error que salió a la superficie, con la excusa de un experimento científico, un escalofriante ejemplo de esta maldad junto del entorno situacional teorizada por Zimbardo, hizo que se le llamara como testigo de la defensa, en calidad de experto para declarar en el consejo de guerra en el que se juzgo a uno de los oficiales estadounidenses, por los actos cometidos en la cárcel de Abu Ghraib

ZIMBARDO: Hay que preguntarse cuál es el sistema que subyace y genera, perpetra y mantiene este tipo de maldad

– En contra de la opinión de Zimbardo de culpar al sistema y no solo al individuo, casi todos los reservistas de baja evaluación, fueron considerados culpables de maltrato y procesados.

ZIMBARDO: Hemos subestimado el poder de las situaciones para socavar la naturaleza humana, para corromper lo mejor de cada cual y hasta que no nos demos cuenta de que tenemos que observar cómo evolucionan y se crean esas situaciones y quiénes las mantiene, el mal seguirá ahí

Por último a los que no han visto la película “El día que la tierra se detuvo” les dejo el tráiler:

Continuara……

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