LO QUE NO SE VE

El objetivo de este tema es hacer una reflexión sobre lo que es invisible al ser humano, que existe y lo que es visible, sin embargo lo hacemos invisible al no nombrarlo, al no quererlo ver.

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Desdichas

Existen muchas cosas invisibles a la vista humana y eso no significa que no estén, hemos declarado invisible al anular o al no querer nombrar, lo que no queremos ver.

Cada día

Con el magnetismo, la electricidad, el sonido, el viento, la gravedad, el átomo, se crearon una serie de creencias, atribuidas a la magia o a supersticiones.

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Thomas Henry

La electricidad (manifestada en los rayos, la electricidad estática, el flujo de corriente eléctrica, la inducción electromagnética).

La electricidad

El magnetismo de igual forma aunque no se ve, existe una explicación científica.

El magnetismo

Lo mismo ocurre con el pensamiento, el amor, el dolor, los sentimientos, los valores, los principios.

Kary Rojas en su artículo publicado “Eso que no se ve, pero que se siente…” lo expresa así:

Hay cosas que no se ven pero que se sienten, mucho más profundo, y más fuerte de lo que se imagina o se cree…

El dolor que causa una herida por la pérdida, la traición o la desilusión…
El vació que queda en el alma, cuando alguien a quien se amaba demasiado, partió…
La frustración de ver perdido lo que se tenía y quizás en su momento no se valoró…
El amor que queda instalado en el alma, cuando una relación se terminó.…
Y ante ello, muchas veces nos preguntamos, qué hacemos con eso que nos quedó?…

Eso que no se ve, pero que se siente, nos hace precisar encontrar la forma de poderlo expresar tal cual existe…

La magia que transmite un abrazo, que brota desde el alma…
La grandeza del sentimiento, que no logran expresar las palabras…
El miedo de vivir de nuevo lo que ya se ha vivido y ha dolido…
La necesidad de romper el silencio y vencer la soledad recibiendo un gesto o una palabra…
La emoción inmensa que nos invade, al sentir un sueño realizado…
El anhelo de experimentarse perdonado, cuando el conmoción de la culpa se roba la paz…

Cuánto cuesta definir la sensación profunda que provoca un nudo en la garganta y una opresión en el pecho…

Buscar palabras que logren abrazar tan fuerte lo que tanto se ha querido, para que no se nos escape ni se apodere de él, el olvido…
Expresar un sentimiento tan oculto y callado, que se profesa hacia alguien más y es tan complicado, dejarlo libre y expresarlo, por miedo a no ser correspondido o aceptado…

Entender lo que vive el otro, cuando nos es tan difícil caminar estando en sus zapatos…
Ponerse en el lugar de los demás cuando decimos y hacemos cosas sin pensar, que le pueden dañar y lastimar…

Eso que no se ve, pero que se siente, da testimonio de la fe que profesamos ante Aquel que tanto nos ha amado, nos ayuda a confiar sin buscar explicación, que no importa que tan larga y oscura sea la noche, el sol reaparecerá y encontraremos otra oportunidad en el día nuevo que se nos dio…

Eso que no se ve, pero que se siente, es lo que necesitamos aprender a descubrir y expresar así tal y como lo percibe nuestra mente y corazón… para reparar a tiempo algo quebrantado, sanar la herida que se ha causado, no juzgar ni ser juzgados; siendo de esta manera mucho más fácil comprender y ser comprendidos, encontrarle a tantas cosas su verdadero sentido…

Eso que no se ve, pero que se siente, es lo que deseo siempre lograr escribir de tal forma que quien lo lea, se sienta identificado y lo experimente… Kary Rojas.

El mejor momento

Un bello escrito de Henri Jozef Machiel Nouwen nos da un ejemplo sobre lo que conocemos y lo que hay por conocer en la llamada “Parábola de los gemelos”

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

Gemelos

-¿Tú crees en la vida después del parto?

– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?

– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez
caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.

– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

Gemelos-0

– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.

– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará. – ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?

– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.

– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.

– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella… Henri Jozef Machiel Nouwen

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El momento

Y para terminar con estas bellas palabras . . . .

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A Dios Padre

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