EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

El objetivo de esta bella historia es tener una poca de imaginación en decir algunas frases que no están por demás, a aquella persona que elegiste para compartir tu vida, no importa si estas casada(o) o si viven en unión libre o los años que han pasado, ni lo que sucede en el exterior. Siempre es hermoso escuchar frases alentadoras, como estas de la persona que amamos en las buenas y más en las malas.

“Agradezco a Dios y a la vida el haberte conocido, Dios te tenía reservado para mi, eres lo mejor que pudo haberme sucedido y soy feliz por ello porque soy feliz contigo amor”

“Gracias amor por ser como eres, así te conocí y no me equivoqué al elegirte como mi esposo, di mi palabra ante Dios y la cumpliré hasta el fin de mis días, porque siempre estaremos juntos”

“Quiero que sigan pasando los años amor y la vejez nos encuentre juntos como si tuviésemos aquella edad en las que nos casamos, te amo tanto amor!”

LAS ROSAS ROJAS ERAN SUS FAVORITAS

Las rosas rojas eran sus favoritas, su nombre también era Rosa y cada año su esposo le enviaba un ramo de rosas, atadas con un bonito lazo.

El año en que él murió, le entregaron las rosas a su puerta, con una tarjeta que decía:

“Te amo aún más este año, que el año pasado en este día. Mi amor por ti siempre crecerá, con cada año que pase.”

Ella sabía que esta era la última vez que recibiría las rosas, pensó que tal vez su esposo las había ordenado antes de morir, ya que no sabía que iba a fallecer. A él siempre le gustaba hacer las cosas con bastante anticipación.

Tomó el ramo, le recorto los tallos y lo colocó en un florero especial. Junto al retrato de su esposo, se sentó en el sofá favorito de él, podría haber estado sentada horas contemplando el retrato y las rosas allí.

Un año después y aún era difícil vivir sin su pareja. La soledad la había invadido y parecía ser su destino.

Entonces, como el año anterior, a la misma hora, el día de su cumpleaños, sonó el timbre y las rosas estaban en la puerta de su casa.

Recogió las rosas y con gran asombro tomó el teléfono y llamó al florista. El dueño contestó y ella le pidió si podía explicarle por qué alguien tuvo que hacerle esto, causándole tremendo dolor.

“Yo sé que su esposo falleció hace más de un año”, le dijo el propietario, “Sabía que usted llamaría y querría saber. Las flores que usted recibió hoy, fueron previamente pagadas. Su esposo anticipó las cosas y no dejó nada al azar”

“Hay una orden pendiente que tengo en archivo aquí y que el también pagó por adelantado, para que reciba las rosas cada año.

Hay también otra cosa que creo que usted debe saber. Su esposo escribió una pequeña tarjeta especial… que él escribió hace años.

Me encargó que, cuando yo supiera que él ya no estuviera, entonces esa sería la tarjeta que debería enviarle a usted el próximo año.”

Ella le agradeció y colgó el teléfono llorando inconsolablemente, sus dedos le temblaban mientras tomaba la tarjeta, con absoluto silencio, había algo escrito…

“Hola mi amor, se que ha pasado un año desde que me fui, espero que no haya sido difícil para ti y puedas superarlo. Sé que debes estar sola y que el dolor es verdadero, pues si fuera diferente se como me hubiera sentido”.

“El amor que compartimos hizo que todo en la vida fuera hermoso. Te amé más de lo que las palabras puedan expresar, fuiste la esposa perfecta, fuiste mi amiga y amante, llenaste todo lo que anhelaba.

Sé que sólo ha pasado un año, pero por favor trata de no entristecerte. Quiero que seas feliz, aunque derrames lágrimas. Por esos las rosas te llegarán todos los años.”

“Cuando recibas estas rosas, piensa en toda la felicidad que tuvimos juntos y como fuimos bendecidos.”

“Siempre te amé y sé que siempre te amaré. Pero, mi amor tú tienes que seguir, tienes vida todavía”

“Por favor, trata de encontrar la felicidad mientras vivas. Sé que no es fácil, pero sé que encontrarás la forma.”

“Las rosas te llegarán cada año, hasta el día que tu puerta no se abra. El florista ha recibido instrucciones de tocar a tu puerta cinco veces el mismo día por si hubieras tenido que salir.“

“Pero después de su última visita, sabrá, sin lugar a dudas, que debe llevar las rosas al lugar a donde le he indicado y las pondrá en donde estaremos juntos nuevamente.”

Por último disfrutemos esta bella melodía “Dios nunca muere” de Javier Solis.

Y más en circunstancias adversas:

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