PALABRAS DE GILLIAN MACBETH-LOUTHAN

El objetivo de este tema es compartir la siguiente reflexión de Gillian MacBethLouthan.

SOMOS LOS SALVADORES DE UN MUNDO QUE SE HA DESHECHO

Cuando dos o más se reúnen en resolución y corazón, el universo los rodea y los eleva a un lugar de seguridad y manifestación. Cuando una persona de sabiduría se reúne con corazón puro y la intención de dar a otros sus verdades, se crea un nuevo vínculo de luz y aumenta el cociente de luz del planeta. Este es el momento de reflejarse profundamente en el reservorio de todas las posibilidades.

Pueden descartar verbalmente la tristeza de otro diciendo que no los afectará, pero como planeta y luz colectiva ustedes son “el guardián de su hermano”. Como especie, están energética y biológicamente conectados entre sí. A medida que la energía de la luz aumente constantemente en presión y posición política encontraremos a muchos que no pueden enmendarse para este cambio. Las emociones emergerán como un boyante tesoro escondido. Participar en el juego del oscuro diálogo personal de otro y señalar con el dedo solo les cortará sus propias alas de luz.

Con el tiempo que se acelera y la vida que no disminuye de velocidad, comprenderán que no pueden cumplir todas sus promesas. Sus intenciones son grandiosas pero llenas de palabras huecas y apenas pueden estar a la altura de la ocasión. La sensación de caminar en arena húmeda agota a muchos. Pueden culpar al mes, a las estrellas o al día de la semana, pero todos saben que la chispa planetaria se ha perdido.

Como una copa de champán llena de soda, no estamos alcanzando todo nuestro potencial. La orilla parece cada vez más lejana mientras nadamos por nuestras vidas. Queremos culpar a alguien o a algo pero al final cae en nuestro porche trasero. Los viajes de culpabilidad están repletos de paradas de fin de semana, mientras todos evadimos galantemente todo lo que necesita ser encarado. Dentro del ser humano hay una semilla de esperanza, una semilla que permanece plantada sin importar el mal tiempo.

Muchas personas han trabajado muy duro solo para ver sus sueños reposar en suelo árido y sediento. Han seguido su diseño divino hasta un desierto que crece poco. Se han expandido financiera, emocional y físicamente, arando una tierra hostil y que no los mantiene. Nos volvemos robóticos, mientras pugnamos por no sentir la tristeza y la decepción en nuestro corazón. No queremos renunciar a lo que vive en nuestro corazón, la semilla de esperanza que todos sostenemos para la humanidad.

Todos se esfuerzan por escapar de esta dura realidad, pero la vida nada hacia nosotros con la boca abierta. Cualquier ilusión de control es sostenida con fuerza en el cuerpo como un dolor. Nuestros cuerpos patean y gritan y nuestra alma hace piruetas fuera de control. Todas las consideraciones personales quedan en suspenso cuando estas vastas energías entran en nuestro campo de investigación. Luchar o huir galopa a través de nuestros pensamientos mientras la adrenalina bombea con fuerza. Nos sentimos indefensos y desesperados mientras nuestros sueños parecen marchitarse. Nuestra habilidad para nutrirnos se ha convertido en la necesidad de sobrevivir. Comenzamos a entrar en pánico buscando la escotilla de escape; cualquier cosa tiene que ser mejor que toda esta agitación planetaria. Nos sentamos en este espacio vacío pidiendo ser rescatados por cualquier cosa o persona. En este lugar de no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal, el olor del peligro persiste alrededor de la fogata.

Es hora de ponernos de pie y defender lo que creemos. No somos pequeños en luz o propósito. Estamos destinados a marcar la diferencia, al diablo las consecuencias. Somos responsables de nuestras acciones o inacciones ante el cosmos. Tenemos las herramientas cuantificadas para cambiar las partículas de todo lo que parece quitarnos la libertad de elección. Parece que estamos a la deriva en un mar de circunstancias. Estamos remando con nuestras esperanzas y sueños espirituales. Somos los salvadores de un mundo que se ha deshecho. No somos víctimas ciegas; hemos venido a este mundo con los ojos bien abiertos. En nuestros corazones tenemos una gran promesa para cumplir. Esta Gran Promesa proyecta una luz más grande que cualquier sombra lunar. Los cielos nos miran para convertirse en la transformación que buscamos.

***********En estas próximas alteraciones del tiempo y el espacio, el universo pide un movimiento hacia adelante para evitar hundirse en el atolladero dimensional del Ahora. El universo demanda movimiento y deliberación. La vida es más densa y se estremece. La Tierra ha cambiado y también su gente, alterando repetidamente su camino, esquivando todo lo que se les echa encima. La gente se endurece y se ablanda al mismo tiempo.

Este conflicto crea tensión en el cuerpo causando dolores y molestias imprevistos. ¡Las emociones están en alerta máxima ya que el cuerpo siente todos los desplazamientos, cambios y decisiones globales sin ninguna prueba! Cada amanecer trae más opciones, cambios y desafíos. Las cuerdas del corazón se tensan, duele el bolsillo y las emociones se intensifican. Permitan que las energías giren a su alrededor, pero manténganse firmes en lo que son, arraigados en su fe. No se pierdan a sí mismos mientras la gran ola salpica las orillas de su alma.

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